En Buenos Aires, el fútbol alivia hasta la más fuerte crisis

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En Buenos Aires, el fútbol alivia hasta la más fuerte crisis.

La avenida 9 de Julio es la cancha donde Buenos Aires se juega el partido de su vida a cada minuto. Esta icónica y convulsionada vía de 16 carriles -una de las más anchas del mundo- es un imán para los argentinos y el turismo internacional. Y el emblemático Obelisco es el mediocampo donde arranca todo. A su alrededor se arman las estrategias para los banderazos de protesta, para las acampadas de los ‘piqueteros’ que despliegan sus tiendas sobre los pasos cebra para reclamar por la desocupación o para celebrar sin límites el campeonato del mundo

La fiesta estaba lista. Solo faltaba la copa, porque al igual que en otras ciudades latinoamericanas, una buena dosis de fútbol hace olvidar la más profunda de las crisis, al menos por un tiempo. Es así para la gran mayoría de los 15 millones de residentes de esta metrópoli y para los turistas que antes de la final no desaprovecharon la oportunidad de tomarse fotografías con la máscara de Messi al pie del Obelisco porteño.

Los grandes contrastes del Gran Buenos Aires.

Los bonaerenses hablan con orgullo de la ‘ciudad de la furia’. Se emocionan cuando un turista extranjero les pregunta por esos lugares imperdibles para pasear, dónde conseguir los mejores alfajores, cuál es el corte ideal para disfrutar de un buen asado… Y comparten los secretos porteños sin ninguna reserva, con ‘buena onda’.  “Así nos ha pintado la gente de acá mismo, de las provincias -dice el conductor de un taxi-. Y es por envidia, porque si vos cortás esta ciudad de América y las pegás en Europa, calza a la perfección” No es tan descabellado. La urbe es un deleite arquitectónico, con exuberantes estructuras como el Palacio Duhau, construido en 1930 con un aire francés que ahora da cabida a un hotel cinco estrellas en el acomodado barrio de La Recoleta.

Toda gran ciudad tiene grandes contrastes y algunos son más impactantes. Cuando la tarde cae en la capital, sobre las aceras de avenidas céntricas como la Corrientes se despliega estrujados cartones que dan descanso a hombres y mujeres en harapos, de mano extendida a la espera de unos pesos. Es uno de los rostros de la inflación, que se ha agudizado por años y que en noviembre del 2022 cerró en el 93%. Hablar del salario básico y sus ajustes es un tema sensible, más si se compara con dólares. Pero hay contrastes aún más marcados. Uno de los centros comerciales más ostentosos está en Recoleta y sus vitrinas fascinan por la cantidad de firmas exclusivas de moda -casi todas europeas-. Aquí una sencilla blusa de lino puede costar el sueldo de un mes.

Argentina sueña en dólares. Son tan apreciados que quienes tienen acceso a estos prefieren guardarlos en un cajón y ni siquiera doblarlos. La relación de los argentinos con la moneda estadounidense es peculiar. Hay, al menos, 17 tipos de cambio. Y para comprender cómo funcionan, un turista necesita una clase relámpago porque algunos incluyen recargos de impuestos.

Estar en La Boca y no darse una vuelta por La Bombonera es imperdonable. Claro que para llegar al estadio del Club Atlético Boca Juniors hay que tomar precauciones, como recomiendan los agentes metropolitanos que vigilan los alrededores. Dicen que es preferible visitar el barrio antes de las 16:00 y guardar cámaras y celulares hasta llegar. El consejo obliga a apresurar el paso, aunque es imposible no detenerse para contemplar los murales que empapan cada cuadra, en especial aquellos del 10 que alzó la copa del 86.

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